Lunes, 30 de enero de 2006

Tres historias. Tres mujeres. Un solo día de distintas épocas. Y toda la vida en ese único día. Mediante una visión moderna de La señora Dalloway de Virginia Woolf, presenciamos lo cotidiano y lo trágico de tres vidas diferentes que no son más que una misma.
T.o.: The Hours.
Director:
Stephen Daldry.
Guión: David Hare (basado en la novela de Michael Cunningham).
Intérpretes: Nicole Kidman, Meryl Streep, Julianne Moore, Ed Harris.
Música: Philip Glass.
Género: Drama. EE UU. 2002.
Puntuación:

Una Obra Maestra de nuestro tiempo
Siempre andamos mirando hacia otras décadas, hacia tiempos en los que todos los años salían dos o tres obras maestras. Pero Las Horas no tiene nada que envidiarles. Esta película es una auténtica Obra Maestra.
Tres historias. Tres mujeres. Tres vidas que se fundirán en una misma, por obra y arte de una magnífica novela:
La señora Dalloway, de Virginia Woolf. Presenciamos cómo ella escribe la novela (Nicole Kidman), debatiéndose con sus continuos ataques de depresión; cómo una mujer 20 años después la lee (Julianne Moore) y cambia repentinamente su vida; cómo una mujer en el año 2001 (Meryl Streep) vive una vida similar a la protagonista de la novela.
Toda la vida en un solo día. Durante ese día, estas vidas van por caminos diferentes, pero que fluirán en uno solo. Todas, a pesar de la decisión que escojan, eligen la vida. Eso dice Nicole Kidman en su papel de Virginia Woolf. Y eso hacen, aunque por caminos diferentes.
El reparto es sencillamente único. Una transformada Kidman hace el papel de su vida con una interpretación digna de una diva de la pantalla, pero sin el glamour de Moulin Rouge ni el dramatismo de Los otros, sino con todo el sentimiento y la parquedad necesarias para un papel extraordinario. Este papel es único. Julianne Moore y Meryl Streep también bordan el suyo, pero es Ed Harris quien nos hará volver a saltar en nuestro asiento ante una interpretación brillante como seropositivo: un Harris poco habitual (como lo es todo en esta película), pero increíble.

Y es que realmente uno se da cuenta que esta película no tiene nada de habitual. De que esta película tiene algo que la hace especial y única. De que esta película tiene el sello de las Obras Maestras, de ésas que se escriben con mayúscula. Todo en ella es deslumbrante, pero sin cegar, con una pausada nitidez.
Hay escenas de esta película que simplemente pasarán a la historia del cine, como la del agua por debajo de la cama con Julianne Moore en el plano. Como ese comienzo plagado de paralelismos en los que se refleja cómo las tres vidas están inevitablemente unidas por detalles sumamente pequeños (los jarrones, los espejos, las camas...). O como la escena del andén en el tren, casi al final de la película, en la que Kidman-Woolf elige la vida. O la escena del pájaro moribundo y Kidman junto a él (ella, en realidad) en el suelo.
Una película con un fondo triste, tal vez algo nihilista, pero que deja un rayo para la esperanza a quien pueda cogerlo. Una vez más, no puedo disimular mi rabia ante la Academia de los Oscar por hacer este inmenso vacío a
Las Horas.

La música: una exquisita guinda para un excelente pastel
La música de la película no se queda fuera de la valoración de ésta, sino que es parte esencial. Dota a las imágenes (aparentemente neutras, como dice el compositor en una entrevista) de emociones, de esa confusión mental de las protagonistas, de esas tristes ganas de vivir.
El compositor de la banda sonora es Philip Glass, máximo representante del minimalismo musical en la actualidad. Y en la música para Las Horas demuestra por qué lo es. Una música pensada para piano y realizada también con algo de cuerda. Dejo tres temas en Radio Cine.
El primero de ellos, "The poet acts", es el que abre la película, con la última carta de Virginia Woolf a su marido Leonard y el posterior desenlace de su vida. Es el tema principal, pero esta vez tocado en cello y cuerda.

El segundo, "Morning passages", es el tema que suena en esa brillante escena del principio durante la cual se unen las tres historias de las protagonistas, la escena que ya he comentado arriba. Un tema de, por y para piano con un pequeño fondo de cuerda. Philip Glass en todo su esplendor. En la entrevista al compositor que incluye el DVD (recomiendo no perderse los extras del disco), Glass habla de cómo esa canción es como el despertar: empieza, para, sigue, empieza de nuevo, poco a poco, vuelve a parar... Hasta que se empieza a animar.
Y el último, es el tema principal: "The Hours". Es el tema que suena al final de la película y en los créditos. Casi ocho minutos. Un tema bellísimo. Con un comienzo pausado de cuerda, hasta que entra el piano con sobriedad pero con fuerza. El tema va tomando cuerpo hasta que uno pierde el control entre acordes dulces... y tristes, como la película.
Por: Francis | Actuales | Comentarios (5) | Referencias (0)