Lunes, 20 de marzo de 2006


Con estas dos películas, Malick se despidió del cine hasta 20 años más tarde. Dos grandes películas, con rasgos comunes, que forjarían una leyenda, continuada ahora con sus otras dos películas: La delgada línea roja y El Nuevo Mundo.
*EDITADO: Tres temas de
Días del Cielo (Ennio Morricone) en
Radio Cine.
En los años 70, un hombre irrumpió en el mundo cinematográfico: Terrence Malick. Aunque ya había colaborado (de forma anónima) para los guiones de
Harry el sucio y
Drive, he said -una de las pocas películas dirigidas por Jack Nickolson- en 1971 y en otros dos en 1972, se lanzaría definitivamente al ruedo con la producción, escritura y dirección de
Malas tierras (Badlands), en 1973. Cinco años más tarde dirigiría
Días del Cielo (Days of Heaven), también escrita por él.
Películas ambas extrañas y curiosas (¿qué película de Malick no lo es?), pero que le deja a uno la sensación de las grandes historias. Y es que las películas de Malick parecen no contar grandes cosas. A una película del texano no se le puede preguntar cuál es el argumento o "de qué va". Sus películas no cuentan grandes argumentos, pero sí historias humanas y sus más profundas inquietudes.

El elemento que une
Malas tierras (1973) y
Días del Cielo (1978) creo que es el destino como fuerza superior en las vidas humanas. El destino que, a pesar de las elecciones personales, siempre vigila y guía los acontecimientos.
En ambas películas encontramos un ingrediente trágico. Sin embargo, no es descarnado ni desesperanzador, sino que viene a ser una conclusión inevitable de ese destino. ¿Resignación? No, no es tampoco ésa la palabra. Inspira paz, calma. ¿Será eso la catarsis que dicen los griegos causaban sus tragedias? Tal vez debería leer a Heidegger para entenderlo del todo, porque Malick ha enseñado filosofía durante 20 años, y su tesis versó sobre el filósofo alemán.
En cualquier caso, aunque hay elementos comunes entre ambas películas, también encontramos diferencias. Mientras
Malas tierras destaca más por lo genial de su protagonista (interpretado por Martin Sheen) y su frenética ola de inmersión en el destino,
Días del Cielo es más poética, reflexiva e introspectiva, introduciendo un prólogo de lo que será el nuevo Malick 20 años más tarde.
En
Días del Cielo ya encontramos largos planos de paisajes, de la naturaleza, campos de trigo mecidos por el aire y hombres disfrutando de esa naturaleza. No son meros planos poéticos, sino que también nos hablan de la soledad, de la atemporalidad, de la paz. Son planos poéticos y psicológicos.

En
Malas tierras también lo encontramos. La infinita llanura de los EE UU centrales, clara imagen de la soledad (o el aislamiento, como preferiría Sheen) de sus personajes.
Y las palabras. Es increíble cómo Malick no desperdicia una sola palabra de sus personajes. A veces parecen diálogos banales, pero aun eso le sirve al director para describir a los interlocutores. Incluso el "Eres pelirroja –Ya lo sé" entre Sheen y Spacek nos dice mucho de ambos.
Y más sobre palabras. Dicen los manuales de cine que largas palabrerías pueden ser perjudiciales. Malick acaba con ese tópico a través de sus voces en
off, siempre tan clarividentes, tan acertadas, tan importantes.

La música es otro elemento en el que tampoco falla el director. Siempre conjugando compositores clásicos con otros contemporáneos. En la primera, Carl Orff (el creador del Carmina Burana) junto a un desconocido George Tipton; en la segunda, Saint-Säens y su "Carnaval de los Animales" junto a un brillantísimo Ennio Morricone.
A modo de anécdota, resulta curioso que los finales de estas dos películas (y también de la más tardía La delgada línea roja) tengan tanto en común.
En resumidas cuentas, Terrence Malick no es ni mejor ni peor que otros, sino diferente. Un cineasta –un artista- con carácter propio, que nos ha enseñado que más vale poco y bueno que mucho y malo.
*EDITADO: Tres temas de
Días del Cielo (Ennio Morricone) en
Radio Cine. Se trata de una música perfectamente acorde con la película: temas pausados, que inspiran calma, que inspiran contemplación. El primero, "Harvest", que suena durante la cosecha. El segundo, "Happiness", reflejo de esos días felices pasados por los protagonistas. Y, finalmente, "Days of Heaven", que cierra la película. Que los disfrutéis.
Por: Francis | De hace unos años | Comentarios (1) | Referencias (0)