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"Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita, y a nada son menos accesibles como a la crítica. Sólo el amor alcanza a comprenderlas y hacerlas suyas: sólo él puede ser justo para con ellas" (R.M. Rilke)

Martes, 25 de abril de 2006

Pulp Fiction

Hace unos días, nuestro colega Víctor Sancha publicaba una reseña que me hacía la boca agua, al criticar una película que uno considera entre las grandes de nuestro tiempo. La envidia ha hecho su trabajo y me he lanzado a hablar yo también de ella.


Director: Quentin Tarantino
Guión:Quentin Tarantino y Roger Avary
Intérpretes: Samuel L. Jackson, John Travolta, Uma Thurman, Ving Rhames, Bruce Willis, Harvey Keitel, Tim Roth, Christopher Walken, Amanda Plummer, Maria de Medeiros, Rosana Arquette.
Música: VVAA.
EE UU. 1994.


La ficción pulp de Tarantino es para los amantes del orden perfecto, de lo pulcro y del canon, la obra de un pirao cuyo vacío mental (¿o moral?) se camufla con frases llenas de tacos, chusco humor negro salpicado de violencia gratuita, y situaciones burdas aptas para boronos, de la especie de los Torrentes. Para otros, Pulp fiction (PF) es una gran película, y no sólo por el delirante dominio de la técnica que refleja el tarao de Quentin. Me apunten en esta segunda lista, por favor.


Ruptura y ¿caos?

Chesterton decía que “no se puede ser artista sin leyes y límites. El arte es limitación; la esencia de toda pintura es el contorno”. Verdad, las palabras concretas son un límite, lo son los 24 fotogramas por segundo, el espacio y el tiempo. He ahí una afirmación para los defensores a ultranza del canon (¿cuál? ¿qué? ¿cómo?). He aquí un párrafo de El arte de la ficción de John Gardner, que matiza la afirmación, para quienes creemos en que dichos límites nunca son un corsé para la genialidad: “Hay técnicas -centenares de técnicas- que, como los trucos de un carpintero, se pueden aprender y se pueden enseñar; hay consideraciones éticas y estéticas sobre las que todo escritor [léase cineasta] serio ha de meditar tarde o temprano, tanto si meditas de modo sistemático como si no; hay errores muy comunes –hallazgos desdichados, soluciones patosas- que se muestran reiteradamente en las ficciones fallidas, y que se pueden mostrar tal como son mediante el análisis del modo en que socavan los efectos deseados de dicha ficción; hay, en resumen, muchas cosas en las que todos los escritores [cineastas] serios tienen que pensar despacio, pero no hay reglas”.

PF despedaza numerosos cánones, con una manera de contar completamente dislocada y una temática sucia, más allá del negro, de lo pulp, como un Jim Thompson en versión “es posible la redención”. Es un potaje de retales de serie B y de influencias cinéfilas de todo tipo, que de un modo análogo al de los Coen, se convierten en clase bussiness en manos de Tarantino.

Una suma de factores que dan un producto que no se puede simplemente analizar como esa suma de factores. Una película pionera, con un toque tan especial que hace que las imitaciones de sus epígonos “canten la Traviata”. (Snatch es a mi modo de ver el claro ejemplo de “simple imitación de Pulp Fiction”). Como decía, PF resquebraja cánones para llanto y rechinar de dientes de mucho prohombre. Pero, y eso es lo que habría que indagar a fondo, esa ruptura crea un nuevo orden que le hace a uno lanzar un profundo “...” de exulte recién terminada la película.

Reservoir dogs sacó a la luz en 1992 la brillantez de un antiguo dependiente de videoclub de Los Angeles llamado Quentin Tarantino. En ella se aprecian algunos de los hallazgos técnicos que más tarde formarían su seña de identidad (rupturas temporales, capítulos, referencias a iconos de la cultura televisiva y del pop musical, violencia brutal pero estilizada, una banda sonora espectacular, un montaje artístico) y cuyo mayor logro, a mi modo de ver, ha sido PF.


Lo que nos deslumbra de PF

En PF, Tarantino se demuestra como un genio del montaje y despliega un repertorio de joyas de técnica cinematográfica. Cómo no recordar la escena en la que Marcellus Wallace ofrece a Butch el soborno de su combate, en la que vemos por primera vez el careto de Bruce Willis mirando a cámara, mientras ésta le lanza el discurso encabezado por aquel “cuando toda esta mierda haya terminado, descubrirás que eres un hijo de puta muy feliz”. O el travelling de entrada de Vincent Vega en el Jack Rabbit Slim’s; o, de nuevo, Willis, camino a casa para recuperar el reloj del cangurito; o los encuadres o los ralentizados o insertos brevísimos en planos más largos o los planos detalle o su fetichismo de pies. PF es un fenómeno que ha creado iconos, frases modelo y personajes inimitables, al estilo de los Simpson, por ejemplo.


Lobo el “consultor” (The cleaner), el Tarao, Zed, Vincent Vega, la pareja Hooney Bunny y Pumpkin, Esmarelda Villalobos… Frases como “tengo memorizado un pasaje de la Biblia…”, “la hamburguesa, piedra angular de todo nutritivo desayuno”, “estoy a veinte minutos de allí, estaré en diez”, “esto sólo lo sabemos tú, yo y el violador que va a pasar lo poco que le quede de vida en un dolor espantoso y apabullante”... la Chopper de Zed, el relojito de Butch que pasó por “aquel infierno de Hanoi”, el baile en el Jack Rabbit Slim’s, la jeringuilla de adrenalina, la cartera de Jules, la Royal [léase “ruayal”] con queso...

Méritos originalísimos son también la estructura en “capítulos”, la manera de engarzar tres historias diferentes, el convertir diálogos soeces y marginales en algo auténtico y nada sobreactuado, o hacer de esa escoria social unos personajes de algún modo entrañables. Y, por supuesto, la banda sonora: como para imaginarse el repertorio de discos que Tarantino almacena en su discoteca particular.

Para colmo, el reparto es apabullante. Samuel L.Jackson borda un papel sensacional; John Travolta –me parece verlo con la mano en la barriguilla, sujetándose lánguidamente la americana- debe tener un gran póster de Tarantino en su habitación para no olvidar quién le hizo ser verdaderamente algo en esto del cine; Uma Thurman, impresionante papel a manos de una mujer con un atractivo tan particular, anticipando el personaje de “The Bride” en su propia boca al hablar de la “bella fuerza cinco”; el inigualable Harvey Keitel; Bruce Willis empezando a demostrar que si se dedica a junglas de cristal y otras es porque dan más pasta; Tim Roth; Christopher Walken; Ving Rhames como Marcellus Wallace en el papel de su vida; María de Medeiros...


PF y lo pop

Hay en Tarantino una complicidad con los que somos hijos de la cultura pop, en especial con los americanos de infancia setentera. Las numerosas referencias a esa cultura que bebe de los telefilmes, de los clásicos del cine, del rock y la serie B, crean un vínculo especial entre Tarantino/PF y el espectador: la “mosca TNT”, “los cañones de Navarone”, los dibus animados, etc. (Piensen ahora en Peter Stormare viendo la tele en la cabaña de madera de Fargo, o en David Carradine y su western en el salón del chaletazo de la también tarantiniana Kill Bill: ¿Río bravo de Hawks? La favorita de Tarantino).

Se podría pensar que PF gusta a mucha gente porque refleja –e incluso enaltece- una enorme miseria moral y social, y esa misma gente se siente identificada –e incluso jaleada- al presenciar tanta patología. Algo de ello seguramente haya. Pero el hecho de que PF sea un imán por su temática y espectacularidad para los amantes de lo sucio no debe hacer olvidar que en PF hay redención –y es éste el motivo fundamental de la Historia (del arte)-, hay personajes trabajados, hay vida. Detrás de la rocambolesca construcción estructural, de personajes y de situaciones, encontramos veracidad, preguntas interesantes, reflejo de lo mejor y lo peor del ser humano, y también respuestas. No en vano, al final (es un decir) muere quien muere –y lo hace de un modo un tanto patético-, mientras que sale adelante quien sale adelante.


El ingenio técnico, narrativo y visual de Tarantino/PF es un imán para aquellos apasionados por un cine de forma efectista o espectacular pero vacío de ideas y carga ética. Eso puede suponer para algunos un freno a la hora de acercarse sin prejuicios a la película. Otros no pueden soportar que haya buen cine de masas. Algunos, por sensibilidad, simplemente rechazan o aborrecen la forma y el fondo. Están en su legitimidad crítica.

Yo, sin embargo, me jacto de haber visto PF tropecientas veces y de seguir bebiendo de ella como la primera vez, cuando la vi en una sesión de domingo por la noche en Telemadrid. Un comienzo tarantiniano para una relación apasionada con esta inmensa película.

Por: Hermano de Francis | De hace unos años | Comentarios (22) | Referencias (1)

Comentarios

Una EXCELENTE crítica, para una excelente película.

Francis | 25-04-2006 14:07:43

Vaya que sorpresa, gracias por la mención.

Grandisima critica, bastante más profunda y analizando más concienzudamente que la mia.

Y la verdad es que Pulp Fiction es una obra maestra, de lo mejor de los 90, que ha marcado un antes y un despues a la hora de hacer cine.

Cinefília | 25-04-2006 22:02:00

Se ruega aplaudan tras la lectura de la reseña.

Wonka | 25-04-2006 23:00:23

Gracias a todos, de corazón.

Víctor, la mención es más que justa. Y sobre todo, verdadera. La idea me surgió de tu siempre transitado blog.

Wonka, estoy ávido por ver una nueva crítica tuya. Un pajarito me ha dicho que has visto V de vendetta y te ha parecido interesante. Danos el gustazo, plis.

Hermano de Francis | 25-04-2006 23:26:26

Siento disentir lo que dices, hermano de Francis.
No me cabe ninguna duda de que "Pulp Fiction" señaló, si es que no señala aún, una nítida frontera en el mundo del cine; delimitó, como bien afirmas, un antes y un después en el gremio del montaje audiovisual.

Es decir, me cuento entre aquellos que defines así: "Algunos, por sensibilidad, simplemente rechazan o aborrecen la forma y el fondo. Están en su legitimidad crítica".
Tarantino es un artista reconocido, un cineasta muy respetable al que admiro en varias de sus facetas cinematográficas. Pero acostumbro a ver películas con el fin de identificarme con un personaje, de aprender de la historia, de emocionarme (pues, siendo claro, encuentro a todos los personajes de "Pulp Fiction" irreales. Legendarios, míticos, quizá entrañables y atractivos, sí, y sin embargo falsos por algún motivo). La trama de "Pulp Fiction", aunque ingeniosa e imparable, no me dice nada.
Que quede claro que mi prentensión con el cine no es siempre la de llenarme de románticos conocimientos, en una continua y egoísta búsqueda de bohemia retahíla de sentimientos. No obstante, en el fondo pienso que el que ve un filme, además de pasar un buen rato, quiere -aun sin saberlo- que le aporte algo la historia, cualquier personaje, para en un futuro recordarlo con emoción.

Pulp Fiction, en efecto, ha hecho numerosas contribuciones al cine. Contribuciones, sin embargo, que se resumen en las del aspecto técnico, a veces insuperables, y en las del interpretativo, que por su soberbio reparto, como ya explicas formidablemente, hermano de Francis, resultan inigualables.

Y perdón si he ofendido a alguien, pero es mi opinión.

Guillermo | 26-04-2006 14:02:16

A mí no me ofende la discrepancia. Al contrario, agudiza mi ingenio. Pero te contestaré cuando tenga un ratillo.

De todas todas, ignoras mis referencias a la redención, presente, muy presente en PF. Ésta no es soberbia meramente por sus aspectos técnicos, ni mucho menos.

Hermano de Francis | 26-04-2006 14:05:31

Me alegra lo que me dices, y espero con alegría tu respuesta.

Guillermo | 26-04-2006 16:06:38

increible pelicula!!!!!! no me estaraña que Quentin tenga tanto nombre aun que por desgracia no ha vuelto ha hacer nada =

Cotu | 27-04-2006 13:58:52

Guillermo, partimos de la base de que asumo tu legitimidad crítica para rechazar o aborrecer la forma por sensibilidad. Ésta es algo personalísimo. Sería tremendamente estúpido que intentase "obligarte" a que te guste un espectáculo violento y escabroso en algunos aspectos.

Dices que acostumbras "ver películas con el fin de identificarme con un personaje, de aprender de la historia, de emocionarme". Yo te recomendaría que acudas a una película fundamentalmente a disfrutar, aunque también a absorber cultura. Si una película te gusta o te atrae, pregúntate por qué y analízalo. Mi recomendación es que no vayas al cine con moldes mentales, aunque estos también pueden ser moldes elaborados por la experiencia, lo cual los hace más a posteriori que apriorísticos.

Que los personajes de PF sean irreales o no es una discusión muy delicada. Sería bueno que analizaras a qué te refieres con reales (¿veraces? ¿humanos? ¿relamente existentes?...). En cualquier caso, la realidad suele superar a la ficción. Y hay que tener mucho cuidado con afirmar que no existen personajes o mundos que uno, de existir, no conocería por no frecuentarlos. Es más correcto decir que un mundo, un submundo no te atrae, pero no decir que no es real.

Analiza por qué crees que son falsos los personajes y lo discutimos. No te conformes con la sensación de que son falsos. A mí no me parece falso el sentimiento de redención que experimenta Jules ante la presencia de un "hecho milagroso"; no me parece falso el acostumbramiento ante la miseria moral y la muerte que demuestran Jules y Vincent hablando de hamburguesas momentos antes de realizar un "trabajito"; ni las pulsiones que se establecen entre Vincent y Mia, ni (¡impresionante!) el monólogo de Vincent ante el espejo (Are you talking with me?, parece que nos dice De Niro desde su Taxi Driver); ni el aparente tonto que se acaba riendo de todos interpretado por Bruce Willis. No me parecen falsos los depravados Zed&co...

Que "la trama de Pulp Fiction, aunque ingeniosa e imparable" no te diga "nada" es difícilmente soluble. Tiene, supongo, mucho que ver con los gustos personales. A mí me gusta el negro, la serie B, los gángsters, los detectives, determinado mundo underground,... hasta me gustó (lo confieso con rubor) el 1280 almas de Jim Thompson.

En cuanto a lo de que "además de pasar un buen rato, quiere -aun sin saberlo- que le aporte algo la historia, cualquier personaje, para en un futuro recordarlo con emoción", es lo que me sucede con PF y con las películas que me encandilan. Si a ti no te pasa con ella, yo poco puedo hacer más que darte a conocer mi propia experiencia cinematográfica (y por tanto ético-estética) con ella.

Insisto, no deberías pedir perdón por discrepar. No en este blog, según creo.

Hermano de Francis | 27-04-2006 14:35:48

Peliculón de principio a fin.

Mikyma | 27-04-2006 19:09:00

Una vez más, hermano de Francis, consigues hacerme reflexionar tanto de lo que dices como de lo que yo mismo he dicho.
A fin de cuentas, en lo que ambos coincidimos es en esa frase a la que tú haces alusión cuando respondo sobre esta película por primera vez (<>). Sugieres, además, que cuando afirmo que encuentro a los personajes irreales, quizá no es más que ignorancia por mi parte, que desconozco a lo mejor una serie de ambientes. Es posible, dices también, que vaya al cine con moldes ya prefijados, con concepciones y esquemas propios, y que, al enfrentarme con tramas no esperadas, puede ser ése el motivo por el que me chocan.

Bien. Todo el mundo, cada individuo que se sienta en una butaca para deleitarse ante los fotones, lleva consigo prejuicios, ya sean positivos o negativos. Eso sí, nunca neutros. Claro que se va a una película con la intención de disfrutar y de relajarse. El asunto es que terminamos considerando obras maestras aquellos filmes que, precisamente por haber ido a verlos con unas ideas previas muy limitadas, nos impactan, nos chocan, no se corresponden con lo que inicialmente esperábamos. Nos sorprenden porque su historia, su trama, nos atrae, y nos atrae porque nos identificamos con ella. No parece haber, no hay, otro motivo por el cual sentimos fascinación por unas películas determinadas. Se abre así un panorama fabuloso y complejo. En mi opinión, gran parte de la calidad de una película depende de nuestro estado de ánimo en ese momento concreto, de nuestras expectativas formadas de antemano y lo que luego realmente vemos.

De esta manera, Pulp Fiction, aunque goza de numerosos regalos cinematográficos, no convence, a mi modo de ver, en los personajes. ¿Por qué? No se trata de una simplona sensación personal, sino que verdaderamente esa Uma Thurman, ese Bruce Willis o ese Samuel L. Jackson no pueden presentarse en este mundo. Por supuesto que su personaje es coherente, y su historia e interpretación está muy bien (por no decir perfectamente) trabada, pero se trata de falsos arquetipos, arquetipos de los que, por su baja categoría personal y moral, difícilmente encuentro puntos en los que me atraigan, en los que desee igualarlos. Y, hermano de Francis, créeme si te digo que no se trata de que sea terco, porque pienso lo mismo de personas tan entrañables como Marlon Brando en "El padrino (I)" o Dustin Hoffman en "Kramer contra Kramer".

Guillermo | 28-04-2006 20:22:46

Amigo Guillermo, en PF no existe Uma Thurman, sino Mia Wallace; en PF no existe Bruce Willis, sino Butch; en PF no existe Samuel L. Jackson, sino Jules. Y del mismo modo, en "El Padrino" no existe Marlon Brando, sino Don Vitto Corleone. No solo son reales, sino que los tienes delante de ti, los puedes ver con tus propios ojos, los puedes oír con tus orejas, los puedes tocar con tus manos: ESE es el milagro del Cine, el milagro del Arte.

Francis | 28-04-2006 21:00:08

Otra escueta pero excelente aportación.
Hay mucha verdad en lo que dices, pero sigo opinando que el personaje llega al fondo del alma, le cambia a uno verdaderamente, le transforma, cuando hay puntos honrados que imitar, aspectos postitivos que extraer -insisto, en la mayoría de los casos sin preverlo, sin desearlo y sin darse cuenta-.

Todo esto es, sin embargo, complejo, y quizás no lo tengo muy buen perfilado. Agradezco, por eso, cualquier intervención por vuestra parte, porque podéis hacerme matizar e incluso cambiar, como en parte lo habéis conseguido. (Ahora no lloréis...).

Guillermo | 29-04-2006 18:35:31

Yo simplemente creo que te confundes acerca de quién puede o no puede ser. Pensar que no existen vitos corleones o vincents vegas es pretender que uno lo conoce todo. Aunque suene a tópico -lo es-, la realidad siempre supera a la ficción.

Otra cosa es que sus reacciones o comportamientos te parezcan poco creíbles, poco coherentes, poco... veraces. Personalmente prefiero hablar de veracidad que de irrealidad. Un hobbit no es real, pero puede ser más veraz que un personajes plano de historia de serie B.

Confundir realidad con lo que a alguno le gustaría que fuese la realidad puede ser un peligro para la crítica de arte.

Interesante aportación de Ángel Cobacho sobre la cuestión que quizá aporte algo de luz: http://www.speropress.com/site/print.asp?idarticle...

Hermano de Francis | 02-05-2006 15:36:45

No, no, hermano de Francis. Veo que no has terminado de comprender mi postura. Yo no hablo de cómo me gustaría que fuese el mundo en el cine (tengo, evidentemente, una idea forjada, pero aún no la he plasmado en este blog), de cómo deseo que sea la realidad, de mis esperanzas cara a una meta apocalíptica.

Lo que intento mostrarte es que, a mi juicio, en el cine siempre, siempre, nos fascinan, incluso enloquecen, las tramas, los personajes, que nos tocan, que nos llegan al alma. Y considero incompatible la hipocresía del mal, la traición de lo deshonesto y lo cínico de lo malo con la adecuación de nuestros deseos, de las metas que en el fondo nos designa nuestra conciencia.

Ángel Cobacho, en su interesante y (en mi opinión) acertado ensayo, pone el ejemplo de la lealtad de los soldados de Rohan o del compañero astronauta de Woody, el cowboy. El hecho es que él subraya lo positivo, y no lo malo: de ahí, de la lealtad, de la amistad y de tantos otros valores es de donde surge nuestra atracción hacia ellos. En pocas palabras, pienso que el bien jamás carecerá del auténtico atractivo.
Has de entender, hermano Francis, que no hablo de romanticismos, de frases bonitas y epidérmicas que a los dos minutos las olvidamos. En Pulp Fiction, insisto, me resulta arduo descubrir esa perspectiva positiva, ese ángulo en el que el personaje de Bruce Willis o el de Uma Thurman me permitan coger reflexiones y ejemplos para luego vivir (INVOLUNTARIAMENTE) con ellos.

Guillermo | 02-05-2006 18:38:10

Entiendo que en quienes lo mezquino aflora con más facilidad, o al menos así es percibido, una historia de este tipo encuentra mejor acogida. Quizá sea eso. ;)

Hermano de Francis | 02-05-2006 18:56:06

Pues entiendes mal, porque el bien, se esté en el nivel que se esté (drogadicto, frívolo, santurrón), acostumbra a llamar la atención. La verdad se impone, y nadie, por muy degenerada vida que lleve, deja de envidiar y reconocer lo positivo, lo sinceramente bueno. Otra cosa es que se engañe, que sea un vicioso y que no desee alcanzarlo.

Y no pretendo, como creo que piensas, hablar bajo el ambón de la santidad; ni soy un intolerante, o un inflexible o un burgués que vive al margen de lo que ocurre por ahí. Pero hay objetividad, valores que son como son y que nadie, en el último reducto de su conciencia, niega.

Guillermo | 02-05-2006 20:33:11

A ver, Guillermo, tranquilo que con el "entiendo" no interpretaba palabras tuyas. Te noto un poquito tenso.

Te leo demasiado seguro. "La verdad se impone... por muy degenerada vida que lleve..." ¿Tienes experiencia al respecto, directa o por numerosos testimonios? Si no es así, lo mejor es no hablar de teorías con tanta seguridad. "Que se engañé... un vicioso... no desee alcanzarlo". No seas tan duro, hombre.

La vida es puta y es muy complicado meterla en moldes prefijados. Si existe objetividad -y yo creo que sí-, hay que tener la cautela y la prudencia de ir profundizando en esas verdades objetivas sin dar tan fácilmente por supuesto que se han llegado a entender completamente, que no hay vuelta de hoja.

Hermano de Francis | 03-05-2006 11:47:15

No, no tengo experiencia de las más bajas cotas que se puedan alcanzar en esta vida, pero creo que puedo decir que he tocado, en determinados momentos, bastante fondo.
Cierto es que la anterior respuesta la escribí con una relativa irascibilidad (o cabreo, vamos), aunque la idea que en ella transmito la mantengo ahora de nuevo. Sé, también, que la vida "es puta", tal y como señalas (prefiero la manera en que Dustin Hoffman lo afirma en "Héroe por accidente": <>).

Tu párrafo final, así, lo repetiría aquí como cosa propia, y añadiría que, si bien hay objetividad y es difícil de encontrar y definir, en muchos casos el sentido común, la sindéresis, juzga naturalmente, y analiza de modo rápido y certero. Pero, eso sí, es muy posible -por no decir seguro- que con el paso del tiempo, con los irremediables errores que han de sobrevenir, dicho discernimiento se vea paliado, deformado, y que, en consecuencia, luego resulte complicado ver la verdad y la realidad tal cual.
Que conste que me incluyo en este mencionado grupo.

Guillermo | 04-05-2006 13:15:23

La cita de Dustin Hoffman, que no sé por qué motivo no ha salido, dice: "La vida es una jodida selva".

Guillermo | 04-05-2006 13:16:21

CREO QUE ES UNA GRAN PELICULA Y AUNQUE NO SOY UNA EXPERTA EN ESTO, PUEDO DECIR QUE ES DE LOS MEJOR QUE HAY EN CUANTO A TARANTINO

YAYA | 08-05-2006 22:00:42

No, no, si no me cabe la menor duda de que es de lo mejorcito de Tarantino, junto con "Kill Bill" y "Reservoir dogs"

Guillermo | 09-05-2006 12:07:26

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