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"Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita, y a nada son menos accesibles como a la crítica. Sólo el amor alcanza a comprenderlas y hacerlas suyas: sólo él puede ser justo para con ellas" (R.M. Rilke)

Miércoles, 24 de mayo de 2006

Braveheart

A veces los hombres necesitamos héroes que guíen nuestros pasos, héroes que nos hagan ver un rayo de esperanza, héroes que nos digan –con la plenitud de una vida entregada a una causa- que merece vivir la vida hasta sus últimas consecuencias. “Every man dies, but not every man really lives”.


Director: Mel Gibson.
Guión: Randall Wallace.
Intérpretes: Mel Gibson, Sophie Marceau, Patrick McGoohan, Catherine McCormack, Angus MacFadyen, Brendan Gleeson.
Música: James Horner.
Género: Épica/Biopic. EE UU. 1995.
Valoración:

“I shall tell you of William Wallace”

“Os voy a contar la historia de William Wallace; los historiadores ingleses dirían que soy un mentiroso, pero la historia la escriben los que cuelgan a los héroes”.

Y William Wallace es un héroe.

Al ver esta película –y al hablar sobre ella- he de reconocer que, simplemente, no seré en absoluto objetivo. Es uno de esos casos que uno sabe reconocer como una espinita clavada en el corazón, y en los que la objetividad desaparece casi por completo.

A pesar de todo, creo que puedo decir que Braveheart, más allá de mis gustos personales, es una película –como diría el viejo Micheleen O. Flynn- homérica. Rebosante de épica, rebosante de heroísmo, de ideales puros. Y ya no se suelen encontrar héroes así.

Por eso, tal vez por eso, sea por lo que me apasione y entre en ebullición cada vez que veo esta película. Las palabras iniciales de Robert el Bruce abren lo que se convertirá en una catarsis con el grito final de “¡libertad!”.

“Freedom!”

Una sola palabra. Un solo espíritu. “Unite us!”, dice Wallace al Bruce. Todos los tópicos se ven ampliamente rebasados con esta historia, por exagerado que pueda sonar. Esta, al contrario de lo que muchos piensan, no es una historia de venganza. El detonante que hace que Wallace se rebele se ve rápidamente vengado: ese detonante abre los ojos a William, ve de nuevo (la primera vez fue en el viejo corral, siendo niño aún) la injusta situación de su tierra. Y luchará por rebasarla.

Pero la lucha de Wallace es una lucha que él no empezó y que no terminó con él. Todos los hombres que han gritado alguna vez la palabra “libertad” (no de manera hipócrita y demagógica, sino sincera y real) han formado –y siguen formando– una larga estela de luz y esperanza para los hombres.

Pero –de nuevo en contra de lo que muchos piensan– la libertad es mucho más que la posibilidad de la elección. Desde luego, esta es la forma exterior de la libertad, pero como dice Wallace: “¡nos podrán quitar nuestras vidas, pero nunca nos quitarán... la libertad!” La libertad va mucho más allá de la elección. La libertad se halla en los corazones. Wallace, al rechazar la palabra “mercy” al final, declara que es libre. Y, de hecho, si firmase su rendición, dejaría de serlo.

”Now bleed with me”

Wallace no está muerto. Puede que sus miembros fueran esparcidos a las cuatro esquinas de Inglaterra y su cabeza al puente de Londres, pero Wallace es mucho más que un cuerpo. William Wallace defendió la libertad y todos los verdaderos servidores de la libertad, no hacen más que “sangrar” por ella.

“Habéis sangrado con Wallace. Ahora, sangrad conmigo”. Y así se perpetúa la historia, día tras día, vida tras vida.

“They fought like warrior poets; they fought like Scotsmen, and won their freedom”.

La música: la gran obra de Horner

Ha pasado a la historia. Así de fácil. Cierto que mientras tocan gaitas escocesas en la película, lo que se oyen realmente son gaitas irlandesas. Vale. Pero la banda sonora de esta película es histórica, y una parte totalmente imprescindible de la película.

Sólo pondré tres pequeños fragmentos. Sé que soy totalmente injusto al no poner más y al no poner algunos más extensos, mejores que estos que pongo, pero es cuestión de espacio.

Dejo tres, que no comento por su expresividad en el título: “The Gift of a Thistle”, “Murron’s Burial” y “For the Love of a Princess”.

Disfrutad.

Por: Francis | De hace unos años | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

GRANDISIMA!

cambia mi URL. La otra a muerto

Jorge | 24-05-2006 22:42:47

Sencillamente prodigiosa.

Guillermo | 26-05-2006 19:12:02

Muy maja película, al estilo de las que Hollywood hacía años atrás. Gibson sabe conferir de emoción y sensibilidad a la historia, así como de enorme realismo y crueldad a las difíciles escenas de batalla. La realización es vibrante y brillante. Gusta y no cansa, pese a la larga duración de la cinta (casi tres horas).

Iñaki Bilbao | 28-05-2006 09:20:48

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