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"Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita, y a nada son menos accesibles como a la crítica. Sólo el amor alcanza a comprenderlas y hacerlas suyas: sólo él puede ser justo para con ellas" (R.M. Rilke)

Viernes, 08 de septiembre de 2006

United 93

Hay quien se queja de la violencia en el cine. En una máxima recurrida y con apariencia de benévola, se suele argüir que en el mundo ya hay suficientes desgracias, y que al cine hay que ir a reír y/o entretenerse. Uno puede entender ciertas aprensiones a la violencia explícita de pasajes fílmicos de, pongamos por ejemplo, Takeshi Miike o David Cronenberg. Sin embargo, a fuerza de observación uno se da cuenta que no se trata de eso, porque los avatares a menudo sombríos de Frodo Baggins o Harry Potter (otros dos ejemplos al azar) no tienen ese marchamo “molesto”. Quizá de lo que se trata es del efecto más visible en el cine de la tendencia a la uniformidad que promueve el comercio: el espectador acomodaticio, adocenado en la visión de idéntica película una y mil veces, alérgico al riesgo impreso en imágenes, titubeante ante lo que vaya más allá de la anécdota y el pasatiempo. Aunque no lo sepan y prefieran seguir durmiendo, para esos espectadores también se hacen películas como esta imprescindible United 93.


Director y guionista: Paul Greengrass.
Intérpretes: Christian Clemenson, Trish Gates, Gary Commock, David Alan Basche, Olivia Thirlby, Tobin Millar. Matthew E. Parr.
Música: John Powell.
Género: Drama. EEUU. 2006.

United 93 pretende efectuar una meticulosa recreación de los acontecimientos que rodearon el vuelo identificado con aquel núméro de la compañía United Airlines, el último de los aviones secuestrados aquella infausta mañana de septiembre de 2001. Partiendo de la lógica carencia de documentos que procuren descripciones fehacientes y exhaustivas de lo acaecido en el interior de aquel avión, el director completa con esmeradas improvisaciones las informaciones facilitadas por los familiares de aquellos pasajeros que viajaban a bordo del avión y perdieron la vida, así como completa su sobrio retrato con los escenarios administrativos y militares que conocieron de primera mano y trataron de afrontar aquella fatal crisis. Como sucedía en su previa e igualmente excelente Bloody Sunday (en aquella ocasión, recreación de la tristemente célebre manifestación de Derry, en la que trece civiles desarmados fueron masacrados por milicias británicas de contención), Greengrass se adentra en el terreno de la ficción documental para desgranar un acontecimiento ciertamente trágico, ubicando al espectador en el meollo humano, para así –y sólo de ese modo- guiarlo por una lectura desprejuiciada, afanosa de la objetividad, y virtuosa en su intento de eludir lo discursivo para educar el espíritu crítico y el compromiso con el mundo y el tiempo que nos toca vivir. No hay que ser ningún lince para darse cuenta de que una conexión cabal entre los dos fatales acontecimientos estriba en la magnitud de los conflictos que, en su diversa coyuntura, generaron, y la fuerte carga ideológica que se halla en el sustrato de aquellos conflictos.

Paul Greengrass efectúa un auténtico tiple mortal en el poderoso filme que nos ocupa. Rehuye la narración convencional y los ribetes de morbo en cuya (comercialísima) tentación resultaría tan fácil caer con el material que tiene entre manos. Y no hay nada más acertado para alcanzar tales fines que la radicalidad narrativa: primero, ni el cinéfilo más impenitente podrá reconocer ninguno de los muchos actores que se reparten –tan equitativamente- el peso de la trama, lo que abunda en el frontal rechazo de las convencionales fórmulas de la heroicidad o el dramatismo preconcebido que se anudan a la presencia de los actores que suelen encabezar los carteles en los filmes de Hollywood; segundo, la narración transcurre en tiempo real, evidente riesgo que sólo merced de la pericia del guión y el montaje logra equilibrar lo conciso con lo complejo, empatizando intelectualmente con el espectador e imponiéndose así en muchos terrenos donde cualquier otro planteamiento hubiera fracasado; tercero, el innegable brío narrativo se pone al servicio de diversos núcleos narrativos que permiten al espectador el salto continuado entre lo objetivo (las dificultades burocráticas para resolver la crisis) y lo subjetivo (el horror –ya conocido por el espectador- que se cierne sobre la tripulación y pasajeros de aquél y los otros aviones).

United 93 alcanza sus tesis al afrontar con valentía los peligros de esa delgada línea que separa la realidad de la ficción. Aprovecha el previo (y tan nutrido) conocimiento que el espectador tiene del acontecimiento que se le está narrando para efectuar un ejercicio de honestidad, excavando en territorios más engorrosos de los que el grueso de los mass media quiso transitar, y planteando de ese modo severas interpelaciones sobre la imposibilidad humana de controlar con infraestructuras, civiles o militares, la locura que el terrorismo puede engendrar. En idéntica línea (y contrariamente a lo leído y escuchado en muchos foros informativos), United 93 disuelve el heroísmo en lo accidental, por cuanto deja bien claro –aunque paradójicamente, porque lo hace con abuso deliberado de la steadycam- que la reacción de los pasajeros del avión fue debida únicamente a la conciencia de estar siendo víctimas de la misma conspiración terrorista que ya había estrellado dos aviones en las torres del World Trade Center, conciencia por tanto de hallarse condenados a una muerte segura. Así que aquella reacción se viste en imágenes de anarquía, de sufrimiento, de caos. En definitiva, nos dice la película ni más ni menos que la reacción de los pasajeros fue…una reacción humana.

Cierto es que United 93 es una película que se posa en el estómago, que se revuelve, que duele a horrores. Conectando con el enunciado de esta reseña debo decir que, quizá por ello, y por triste que resulte, es una película necesaria.

Por: Multisanti | Actuales | Comentarios (8) | Referencias (0)

Comentarios

Buena película de Paul Greengrass, que narra, principalmente, las vicisitudes de los pasajeros del vuelo 93 que sufrieron un secuestro en pleno avión. Era el fatídico día 11 de septiembre, y poco antes dos aviones habían chocado contra las Torres Gemelas de Nueva York.
Greengrass cuenta los hechos cronologicamente, con dos puntos de tensión, primero los esfuerzos titánicos y caóticos de los controladores de vuelo y miembros del Ejército, ante las explosiones de las Torres Gemelas. Más tarde, en su segunda mitad se centra en el secuestro del Flight 93.
El director dirige en su primera mitad, a la manera de "Bloody Sunday", es decir, con movimientos nerviosísimos de cámara, imprimiendo un caos en la narración, demostrando claramente los primeros minutos de dudas e incertidumbres, así como la perplejidad y miedo de aquellos que contemplaban, sin saber qué era exactamente, el desastre.
Aquí, el espectador debe armarse un tanto de paciencia, si es que no está acostumbrado a este tipo de tomas. Demasiados planos y un gran revuelo, tal y como sucedió en la realidad. Todo confusión.
Pero esta parte es totalmente necesaria para lo que vendrá después, que no es otra cosa que el secuestro en pleno vuelo del United 93, a cargo de cinco terroristas.
Greengrass logra en este triste y trágico episodio de la reciente historia mundial, unas imágenes que impresionan y emocionan en su dureza, dolor y tragedia.
Sus últimos diez minutos son espléndidos, llenos de fuerza dramática desgarradora. Y el final, no por ya sabido de antemano deja de dejar al espectador anonadado.
"United 93" es una buena película, no sé si realmente imprescindible, como dice la publicidad en letras bien grandes, pero sí emotiva y dura, que no deja de ser una lección de la más triste historia reciente y sirve de homenaje a todas aquellas personas que perdieron la vida en aquél fatídico 11 de septiembre.

Iñaki Bilbao | 10-09-2006 07:27:03

Hola, Iñaki. Un placer como siempre leer tu reseña. Además compruebo una vez que nuestros gustos "cinéfilos" comparten muchos puntos de vista en lo emocional y lo intelectual (no lo digo sólo en relación a lo leído en las diversas reseñas de Cine 100%, sino también por lo que he hallado buceando por tu blog, por el que aprovecho para felicitarte).

En cuanto a lo de "imprescindible", si proviene de la publicidad "en letras bien grandes", puedes fiarte tanto como de la piel de cordero del cuento.

Lo que es o no "imprescindible" en sede de las películas que merecen o no verse, ya sé que podría dar lugar a un coloquio tan interminable como estéril (por subjetivo), pero yo en el encabezado de la reseña venía a referirme a la necesidad QUE EL PROPIO CINE COMO ARTE TIENE de que el espectador se arriesgue a buscar sentido a las imágenes, narrativas e incluso cargas ideológicas un poco más allá de su nariz, un poco más allá del patrón industrial del mainstream, patrón basado únicamente en la oportunidad de negocio, y (para que no se diga) patrón del que no reniego siempre que no sirva para lo que actualmente está sirviendo, que es para volver al espectador alérgico a todo lo que no pase por los estrechos cánones precocinados del negocio en claro y directo perjuicio de la actividad creadora, del riesgo (o, incluso, de otras cinematografías que no sean la americana-industrial).
Podría inundar hojas y hojas de ejemplos de lo que digo, pero baste para ello comparar "el tipo de películas" que se hacían en los 70 (los cánones artísticos y sus corsés) con "el tipo de películas" que se hacen ahora.

No sé qué opinión te merece toda esta parrafada. En mi caso, créeme que me preocupa. Desde hace tiempo.

MULTISANTI | 12-09-2006 11:53:24

Hola, Multisanti y demás peña,

Pues, con tu comentario, me has dejado casi tan anonadado como la visión de la peli.
Demasiado profundo para mí, pero tiene mucho sentido y creo que, efectivamente, es como tú dices.

Y en cuanto a lo que he escrito de lo del "Imprescindible", no me refería a lo que tú habías escrito, sino a la mera publicidad de la peli, con la frasecita de "Imprescindible" que aparece en el mismo cartel del filme.
Tan sólo a eso me refería. No iba por tí.

Un saludo a tod@s.

Iñaki

Iñaki Bilbao | 13-09-2006 08:53:43

Sin duda, United 93 es una buena pelicula y, ante todo, un gran homenaje a esas personas. En realidad, mucho de lo que aqui sucede es cuestionable e hipotetico pero no por ello deja de ser conmovedor, a la vez que una hipotesis puede que aceptable sobre lo que alli arriba sucedio.

Los ultimos veinte minutos son brutales, tristes y conmovedores a partes iguales.

John Trent | 13-09-2006 15:45:40

Sinceramente, creo que UNITED 93 rompe muchísimas reglas del cine y consigue una obra cumbre en su carrera, así como en la historia de la cinematografía.

Saludos.
http://blogs.periodistadigital.com/atticus.php

yojimbo | 17-09-2006 12:58:16

No he tenido el placer de verla. Perdón por dar un giro de 180º, pero, ¿dónde está Francis?

Guillermo | 18-09-2006 17:51:12

Francis está atareado estos días, como yo, pero a ver si vamos apareciendo por aquí y no dejando toda la responsabilidad en manos de Multisanti.

Hermano de Francis | 23-09-2006 15:23:35

Gracias por ser tan benévolo conmigo, Hermano, pero me temo que lo de estar "atareado estos días" no se corresponde con la realidad (vacaciones aún: la dura vida del universitario). Supongo que ando sumergido en el síndrome pre-facultad. Ya voy con ganas de volver a esa caverna de ideas.

Y, Guillermo, estar -lo que se dice estar-, estoy donde siempre: aquí, delante del ordenador y al teclado.

Ya sé que tendría que ponerme con alguna crítica, pero las dos últimas películas que he visto (Orgullo y prejuicio y Sophie Scholl) me han decepcionado de tal manera que solo podría escribir crueldades de ellas. Y no me apetece. Hace más de un mes vi Superman Returns y, che, me gustó. Pero me queda muy lejos, supongo.

Ahora ando enredado de nuevo con Malick, aunque esta vez se trata más de un mini-ensayo alrededor de las influencias sobre Malick (Heidegger, Kierkegaard, Hölderlin) y la tragedia griega en sus pelis. Para una revista literaria; tal vez falto de interés para el público de por acá.

Y, por terminar, comprendan que es domingo por la tarde, está encapotado y el salón anda rebullido de visitas que impiden el uso del DVD para mejorar los ánimos vespertinos. No hay mucho que contar, pues.

Francis | 24-09-2006 19:51:35

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