Lunes, 08 de enero de 2007

A modo de western moderno, Wim Wenders nos ofrece la historia de un decadente actor que no sabe qué hacer con su vida cuando llega el final. El pasado y el futuro se abrazarán de un modo imprevisto demostrando que incluso los errores pasados pueden convertirse en la redención futura.
T.o.: Don’t Come Knocking.
Director:
Wim Wenders.
Guión: Sam Shepard y Wim Wenders.
Intérpretes: Sam Shepard, Jessica Lange, Sarah Polley, Tim Roth, Gabriel Mann, Fairuza Balk y Eva Marie Saint.
Música: T-Bone Burnett (canción original de Bono, The Edge y Andrea Corr).
Género: western moderno. EE UU. 2006.
Ganadora de
2 Premios Cine 100%: Cine de Plata, Actriz de reparto (Sarah Polley).
Finalista a 6 Premios Cine 100%: Director, Actor de reparto (Tim Roth), Reparto, Fotografía, Canción original, Cartel.

Tanto Sam Shepard (actor y co-guionista) como Wim Wenders (director y co-guionista) siempre han estado presentes o han sido artífices de películas más o menos independientes, como es el caso de
Don’t Come Knocking –nefastamente traducida por
Llamando a las puertas del Cielo–, un western moderno, algo decadente y bastante entrañable.
Howard Spence (
Sam Shepard) es un viejo actor de westerns venido a menos que no encuentra su lugar en el mundo. Es la figura de los westerns clásicos, del hombre itinerante, del Ulises que llega desde Homero hasta John Ford, pasando por Joyce o por Quevedo. Ésta, más allá del desierto exterior, suele ser la característica del western. En esta película, Wenders rescata no sólo esa característica interna, sino también los extensos valles de Nevada, al más puro estilo Monument Valley.

Pero aparte del rescate del más puro western, en la película nos encontramos con un hombre desolado que ha olvidado a los demás a lo largo de su vida a favor de sus caprichos... y entonces quiere que los demás cubran sus vergüenzas. Claro que esto suena bastante duro, pero el personaje, tal como queda reflejado por Wenders, es algo más indefenso y tierno tras su careta de frialdad, aunque no menos patético.
Tal vez lo más encantador de esta película sean los papeles femeninos, ángeles en medio del infierno masculino. El más claro ejemplo, la ternura de la madre de Howard (una adorable
Eva Marie Saint) frente a la dureza de piel de su propio hijo. Aunque no es sólo ella, sino la dulzura inocente de Sky (
Sarah Polley), el aguante estoico de Doreen (
Jessica Lange) e incluso la alocada aunque en el fondo inocente Amber (
Fairuza Balk). Ante ellas, el patético Howard, el pasional y loco Earl (
Gabriel Mann) y el frío y mecánico productor Sutter (un
Tim Roth en uno de sus papeles favoritos). Las mujeres se mueven en un mundo de entrega, mientras los hombres sólo actúan movidos por sus impulsos y apetitos. El contraste llega a ser casi increíble: al fin y al cabo, son los hombres de la película los que causan los conflictos y las mujeres las que tienen que aguantarlos. Esto no sería posible sin un grandísimo trabajo del todo el reparto, con mención especial para Sarah Polley y Jessica Lange.

Estos son los personajes, pero lo mejor de todo –lo que hace la película– son las extravagantes relaciones que los unen. El pasado de Howard Spence, lleno de egoísmos, puede convertirse en su salvación cuando descubre que tiene un hijo que desconoce. ¿Qué podrá ser de su futuro? Sólo el descubrir y descubrirse ante este hijo le va a hacer soportar su ya cansada existencia. Pero va a ser a partir de ese momento cuando realmente comienza a vivir. Para este personaje egoísta y patético –valgan las redundancias, pues ya se ha dicho–, su redención son sus desconocidos hijos. Todos los protagonistas se encuentran, de un modo u otro, incompletos. Necesitan ese encuentro final para llenarse como un puzzle en su relación con los demás. A partir de ese momento, todo ha cambiado a mejor, porque han encontrado su sitio. Aunque no sea un
happy end Disney, uno termina la película con la sonrisa en la cara.

Frente a los desiertos internos, se encuentran los desiertos externos de los que ya hemos hablado, tan bien fotografiados por el alemán Franz Lustig, que saca color a lo que parece no tenerlo. Claro que los impresionantes desiertos de Nevada favorecen los planos impactantes, pero hay que saber aprovecharlos, como el plano inicial de la cabalgada de Shepard.
A modo de conclusión, me gustaría decir que la película de Wenders es mucho menos deslavazada que esta crítica, gracias a Dios. No sólo eso, sino que estamos ante una de las películas del año. Con creces, sí señor.
Ficha en la IMDb:
http://imdb.com/title/tt0377800
Trailers:
http://www.quedetrailers.com/trailers1773.htm
Por: Francis | Actuales | Comentarios (0) | Referencias (0)